24.6.11

No vales nada

En muchas ocasiones te planteas el porqué de la vida. Si estamos aquí de paso, si alguien nos recordará cuando muramos, si tenemos algo importante que aportar. Te lo planteas y consigues hacerte aún más pequeño, te das cuenta de que todo seguirá girando si tú dejas de respirar, si detienes tus latidos y te bajas por un instante del mundo. Quizá haya alguien que pueda echarte de menos, pero ellos algún día también partirán y tu recuerdo se esfumará como si no hubieses existido.

Quemas tus horas en un trabajo de mierda en el que muchos de los que te dirigen son auténticos ineptos, más preocupados por no mezclarse contigo que por hacer bien su trabajo. Porque ellos sólo se relacionan con los de su círculo, porque tú eres menos que ellos, aunque estés más preparado, seas más inteligente, sepas idiomas o tengas don de gentes. Trabajan tanto que entre café, descanso y café no se preocupan si llevas horas en un cubículo carcelario con el sol quemándote las retinas. Tienen mucho trabajo y no tienen unos minutos para abandonar sus quehaceres diarios de Sodoma y Gomorra y preocuparse por ti.

Pero en el fondo es comprensible, muchos de ellos no saben ni escribir, como para llegar al planteamiento moral de preocuparse por quienes tienen a su servicio.

Sales de trabajar e intentas formarte en una universidad que es de todo menos universal. Que prioriza y distingue entre aquéllos que viven una vida contemplativa cuya mayor preocupación es alinear todas las comas de sus apuntes; y los que trabajan para pagarse esos estudios, quienes, de vez en cuando, no pueden asistir a las lecturas inútiles y desaborías de los catedráticos que leen sus propios libros para hacerse autopublicidad, y terminan siendo marginados por el maestro todopoderoso.

Eres enano, no vales nada, eres absolutamente prescindible para la Humanidad. ¿O crees que eres tan especial que si estornudas una legión de admiradores corearán un “salud” a tu honor?

No te preocupes por minucias, no pierdas el tiempo dándole vueltas a un ovillo que está tan enmarañado que lo único que conseguirás es acabar con un dolor de cabeza insoportable. Piensa en ti, en quien te quiere y encuentra vuestra felicidad en las pequeñas cosas. Sin buscar los porqués de la vida.

Porque la vida no tiene explicación, porque la vida es tan injusta que si te haces muchas preguntas la única respuesta que obtendrás es que no vales absolutamente nada.

26 de junio de 2011

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces, el camino de la vida no da para mas y hay que buscar alternativas. A veces es mejor no decir nada y cambiar de rumbo sin pensar, porque si pensamos, tal vez la unica oportunidad que tengamos, nos haga aferrarnos al dolor de un imposible.

Inquietudes de Ingravidez dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo.
Muchísimas gracias por tu comentario.
Un abrazo.