17.2.11

Y sin darte cuenta, dieciocho.

Parece que fue ayer cuando jugábamos en mi habitación cada tarde de domingo, cuando hacíamos correr las horas como auténticos minutos, cuando discutíamos y te mordías el brazo para echarme la culpa delante de mamá. O cuando te tiré una galleta a la cara mojada en leche con Cola-Cao y se te quedó pegada en la frente. O cuando se te cayó tu colmillo gemelo. Son tantos y tantos recuerdos a tu lado, que cualquiera de ellos se queda pequeño recordando el siguiente.

Muchas veces me dices que a ti no te escribo nada, que no te regalo nada, y quizá es cierto, pero tenemos la mala costumbre de no dedicar estas pequeñas cosas a aquello que creemos seguro en la vida. Y créeme que no encuentro algo en mi vida tan seguro como tú.

Cada secreto inconfesable que se queda diminuto al contártelo, cada risa conseguida a través de la más vulgar de las tonterías, ese guiño de ojo de sus preciosos ojos verdes, esas tardes de cine, de paseos por Madrid…

Tenemos esa mala costumbre de no dar valor a esta rutina tan adorable, a esta forma de vida tan nuestra que casi no nos damos cuenta al vivirla, pero no hay nada más importante que ello.

Y aunque hay momentos en que la distancia separa nuestros juegos, en que los kilómetros distancian nuestras ilusiones, sabes que estoy en cada pequeño rincón de tu mente, que sólo tienes que cerrar los ojos y pensarme, y en unos segundos estaré a tu lado abrazándote.

Porque aunque parezca difícil de entender, esta distancia que a veces nos separa, hace que sean más especiales los momentos en que estamos juntos. Y ambos sabemos muy bien que no hay nada que pueda separarnos.

Por todo ello, quiero dedicarte estas palabras, aprovechando tu cumpleaños, para que veas que a ti también te escribo -y más de lo que te imaginas-, porque cada palabra que dibuja mis dedos está inspirada por ti, porque hoy no podría ser como soy sin haber vivido todo este tiempo a tu lado y sin haber aprendido tanto de ti.

Por todo ello, y sobre todo, por toda una vida que aún nos queda por vivir –y siempre juntos- quiero darte las gracias a mi manera, decirte que te quiero más que a nada ni a nadie en este mundo, porque me haces falta de una forma exagerada.

Porque no entiendo mi vida sin ti, porque me gusta ser el héroe de tus sueños, porque siempre eres y serás la única princesita de mi vida…

¡Feliz cumpleaños!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchisimas gracias!
Todas las palabras y frases del mundo se me quedan pequeñas para expresar lo mucho que te quiero.Gracias por todos los momentos que he vivido junto a ti, que sin duda ha sido lo mejor de estos 18 años. Que sólo tu consigues que sea la persona más feliz de este mundo, que te quiero más que a mi vida.
Todas las personas tenemos un sueño en la vida, el mio es pasar cada segundo de vida a tu lado.
Te quiero!!!!

Anónimo dijo...

Este es el mejor regalo que puede recibir el dia de su cumpleaños, y mas siendo tan especial con esos dieciocho años que cumple.
Es como ver lo que habeis vivido desde pequeños en pocas palabras, y emociona leer todo esto que escribes.
Os estoy imaginando a los dos en el momento galleta y no puedo parar de reir. Tendriamos que vivir en un "Gran Hermano" para ver de mayores todas estas diabluras que nos hacemos unos hermanos a otros.
Un beso HERMOSO para los dos ;)

Anónimo dijo...

El mejor regalo que tiene tu familia es ser como eres
Grande muy grande de corazon.

Inquietudes de Ingravidez dijo...

Millones de gracias, de corazón.
Un abrazo.